REALPOLITIK | 19 de julio de 2010
Por JUAN FACUNDO QUIROGA
Así lo manifestó el diputado nacional del Frente Justicialista para la Victoria, en diálogo con REALPOLITIK. Durante la nota, el legislador platense, que actualmente vive en Parque Sicardi, se refirió a la gestión de Pablo Bruera y mencionó su postura con respecto a la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. Por otro lado, sorpresivamente, Carlos Lorges disparó duras críticas contra el kirchnerismo y el gobierno K.
A continuación, la entrevista completa.
RP.- Ante la cantidad de expresiones políticas que surgen dentro del kirchnerismo, ¿qué panorama se plantea usted de cara al 2011?
Ante la cantidad de expresiones que tiene el kirchnerismo, uno llega a preguntarse si el kirchnerismo existe, y mi respuesta es que tengo muchas dudas.
Tengo muchas dudas porque el kirchnerismo termina siendo Kirchner: Kirchner se equivoca, Kirchner acierta, Kirchner hace, Kirchner piensa…
Y a los demás nos queda la alternativa de aplaudir todo o, como es mi caso y como el de algunos otros, decir que algunas cosas de tantas que se han hecho están bien y que algunas otras, en términos políticos, están bien.
Y entonces uno se pregunta: ¿Qué es estar adentro y qué es estar afuera del kirchnerismo?, ¿estar adentro o estar afuera de que?, ¿qué es el kirchnerismo?. El PJ, sí, ¿pero el PJ de quien, de Bruera, de Curto, de Rodríguez Saá?, ¿de quién?.
Así que creo que, como vos lo planteaste en un primer momento, es exactamente así y eso nos motiva a algunos para empezar a trabajar, para darle una mínima orgánica a esto, una mínima conjunción de ideas, de puntos en común para ir generando un espacio que evidentemente, hoy por hoy, pensándolo bien, solamente lo integra Néstor Kirchner. Los demás miramos, aplaudimos o criticamos.
RP.- ¿Cómo observa usted la participación de la juventud en este espacio?. Porque Esteban Concia -del MUP- salió a decir que ni Julio Alak ni Carlos Castagneto son buenos referentes de este espacio, sino que hay que darle lugar a la renovación…
La renovación es una necesidad vital biológica, y la renovación de ideas mucho más. Mejor dicho, la generación de ideas. Porque otra de las cosas que caracteriza a nuestro espacio -que yo no sé si llamarlo espacio, repito, para ir diciendo nombres que no podamos entender medianamente, para ser exactos-, decía, lo que caracteriza a nuestro espacio es la falta absoluta de ideas, la falta absoluta de propuestas.
Entonces, que aparezcan nuevos dirigentes o dirigentes más jóvenes que estén planteando cosas concretas de estos tiempos, de internet, de la modernidad, que dejemos solamente de tocar el bombo, de ir a las misas de Perón y de Evita, desde ya que debe ser bienvenido, o cualquier espacio político que pretenda que las cosas evolucionen.
O sea que en ese sentido a mí me parece muy bien, pese a que yo por una cuestión biológica no sería parte de eso, pero no me importa, me parece muy bien. Pero hay que organizarse, hay que darle contenido, hay que ver para qué.
RP.- Usted hace una autocrítica y menciona que hubo yerros en esta gestión, cuestión que -quizá en el afán de defender este modelo a ultranza- distintos representantes no hacen. ¿En dónde advierte usted que hubo errores?
En una cosa que nos equivocamos, desde mi punto de vista, en términos globales -después iremos a términos más puntuales-, por ejemplo es que Néstor Kirchner irrumpió en la escena política nacional con un mensaje -acordémonos que veníamos del “que se vayan todos” en el 2001- que decía “cambiemos la lógica de la política, no a los aparatos, no a las corporaciones, no a las cooperativas, no a los acuerdos bajo la mesa, hagamos una política más hacia a la gente, más participativa, más amplia, que abarque a más sectores”. Y todo eso, en un primer tiempo, yo diría hasta el 2005 aproximadamente, se fue cumpliendo rigurosamente, sobre todo a través de la gestión, y yo en esto separo la gestión de lo político.
Pero se fue cumpliendo, se integraron sectores de los movimientos sociales, de otros partidos políticos, de socialistas, radicales, etcétera.
En el 2005 se libra una pelea, sobre todo en el ámbito bonaerense, con el viejo aparato del PJ que llevaba a “Chiche” Duhalde como cabeza de lista y se le gana. Y, curiosamente, por una razón que desconozco, después que ocurre eso, que era justamente lidiar con la vieja política, con el viejo aparato, con las cosas amañadas, después de ganarles, volvemos a esa práctica. Y hoy terminamos siendo parte de eso que veníamos a combatir y de eso que le prometimos a la gente que íbamos a desplazar, para que la política tuviera una bocanada de aire fresco.
RP.- ¿Y en lo puntual, qué errores observa?
En lo puntual creo que el error máximo fue lo del campo, porque transformamos una discusión que era prácticamente de impuestos, de gravámenes, en algo épico, en una pelea ideológica que no era tal.
A todo el mundo le costaba ver la figura de De Ángelís, que le faltaba un diente en esa época, como la más rancia oligarquía ganadera de otros tiempos. Hubo un discurso errado que nos costó bastante descrédito ante la gente.
El segundo error fue el mantenimiento de personajes que resultan irritantes, no quiero ni mencionarlos, no hace falta y no se entiende bien porque se mantienen.
Todo eso, que puede ser una especulación de uno, quedó plasmado el 28 de junio del año pasado, cuando perdimos las elecciones. Cristina ganó con el 46 por ciento de los votos en el 2007, y en el 2009 perdimos las elecciones, es una cosa curiosa. ¿Qué es lo que ocurrió para que hubiera ese drenaje hacia un sector que te llevaba como candidato a un hombre que era desconocido para la política en ese momento, como Francisco de Narváez?.
Creo que todas esas cosas que produjeron esa derrota del 2009, que no sido leída ni aceptada, ni que nos ha generado una autocrítica concreta, es la suma de los pequeños errores que se han venido cometiendo.
RP.- A lo largo de la historia política argentina varios gobiernos se han peleado con la iglesia y no les ha ido muy bien. El mismo perón es un caso. Actualmente la iglesia está dividida y el congreso habilita una ley para que las personas homosexuales puedan casarse. Usted como legislador nacional, ¿cree que esta sanción es un golpe contra la iglesia católica?
Yo creo que no debería interpretarse así, yo voté a favor. Pero de todas maneras, creo que así como no es conveniente desde el punto de vista político pelearse con la cúpula de la iglesia, también es necesario marcar diferencias cuando esas diferencias son inevitables. Sí la cúpula de la iglesia calla ante lo que hizo Cristian Von Wernich y, en cambio, levanta su voz para decir que el matrimonio entre personas del mismo sexo sería un triunfo del diablo, innecesariamente desde el gobierno, desde algún lugar, hay que ponerle un poco de racionalidad a la cosa y plantearlo tenga el costo que tenga.
De todas maneras, si la iglesia toma esto como una derrota particular, es una cosa que ellos tendrán que evaluar. Pero, de todas maneras, esto ha sido una reforma del Código Civil que nada tiene que ver con lo metafísico, ni nada que ver con lo bíblico. Tiene que ver con un ordenamiento de la sociedad que es laica, de un gobierno que es laico, de una república que es laica, que tiene sus leyes, que no están basadas en la biblia, sino en códigos civiles, comerciales, penales, lo que sea. Y lo que se ha hecho es reformar uno de ellos.
Que se lo transforme en otra cosa, o se lo quiera transformar en otra cosa, escapa a nuestras responsabilidades.
RP.- ¿Qué análisis puede hacer, como platense y como hombre de la política, de esta gestión que lleva adelante el intendente Pablo Bruera?
En cuanto a la gestión, yo digo lo que se puede ver, porque no conozco por no estar cerca de eso. No conozco las cuestiones finitas, presupuestarias, obras de infraestructura, que hacen a un gobierno municipal.
Digo lo que se ve, mantenimiento, Presupuesto Participativo, en todo lo que tiene contacto directo con la gente, a mí me parece que Bruera no lo está haciendo mal, me da esa sensación. Veo gente del municipio trabajando casi siempre, reparando, bacheando, cortando pasto, el municipio tiene una presencia que antes no era tanta. Es poco, pero es lo que yo percibo. (