REALPOLITIK | 16 de julio de 2010
Por GISELLE LECLERCQ
Claudio Bologna es discapacitado motriz y el día de ayer estuvo alrededor de una hora y media esperando -en la calle 51 entre 7 y 8- un colectivo de la línea 307 que lo pudiera llevar a la localidad de Los Hornos. Es que las unidades que se detenían en dicha parada no tenían la rampa necesaria para que él pudiera subir con la silla de ruedas.
Hace ocho años Claudio tuvo un accidente que lo dejó en silla de ruedas. Desde ese momento, tuvo que empezar a lidiar con las dificultades de moverse en una ciudad que no está preparada para integrar a las minorías: escasas rampas en las esquinas y un servicio de transporte público al que no pueden acceder.
En un diálogo que mantuvo con REALPOLITIK in situ, Claudio habló sobre este tema y contó que, en realidad, los colectivos ya vienen preparados con las rampas, pero las empresas se las sacan. En ese sentido, comparó a la ciudad de La Plata con la de Buenos Aires, en donde afirmó que hay un total respeto a todo lo que tiene que ver con la discapacidad.
Por otro lado, Claudio también se refirió a la situación laboral de las personas discapacitadas y en este sentido apuntó contra el Seclas -Servicio de Colocación Laboral Selectiva-, área que depende del ministerio de Trabajo, que busca la inserción laboral del discapacitado. Sin embargo, el hombre contó que allí hay más de doscientos expedientes trabados.
A continuación, la entrevista completa.
RP.- ¿Cuánto hace que estás esperando el micro?
Estoy hace más de una hora esperando el 307 para ir a Los Hornos. Acá estoy, con paciencia esperando porque en algún momento va a venir algún colectivo con piso semibajo y sin escalones.
Por ahí, con una manito de la gente que siempre es muy generosa, puedo subir y llegar a mi casa.
RP.- ¿En qué colectivos podés viajar?
En los que no tengan escalones y que tengan la rampa sería lo ideal. En realidad, estos colectivos ya vienen con rampas, pero las empresas se las sacan, no sé por qué, si por una cuestión de las lomas de burro o porque no les interesa mucho. A ellos les conviene más cobrar el boleto a que subamos nosotros.
RP.- ¿Esto se repite con los demás servicios públicos?
Sí, La Plata es una ciudad que todavía no está adaptada para nada y en todo sentido. Hay muy pocas rampas y las pocas que hay están casi todas mal hechas.
Recién llegué de Buenos Aires y allá es todo muy distinto. Hay un respeto total a todo lo que tiene que ver con discapacidad, todos los colectivos están adaptados y tienen rampas; en todas las esquinas y en todos los edificios públicos, hay rampas.
Acá nos falta un montón todavía. No estamos ni lejos y eso que La Plata es la capital de la provincia.
RP.- ¿Cómo hacés generalmente cuando tenés que movilizarte?
Cuando estoy en mi casa y tengo que venir al centro, llamo por teléfono a la empresa y averiguo más o menos el horario que me quede bien. Voy a la parada que queda a seis cuadras de mi casa, lo espero y llego hasta La Plata.
RP.- ¿Alguna vez hiciste algún reclamo a la municipalidad por el tema de los colectivos?
Sí, he presentado notas a la secretaría de Transporte, a Transporte y Tránsito, pero nunca tuve ninguna respuesta.
El diario El Día me hizo dos notas, una hace dos años y la otra el año pasado. Pero con eso tampoco hubo respuestas.
Lo bueno es que ya hay empresas que han comprado esos colectivos que yo necesito. La línea 307 tiene cinco, la Oeste tiene cinco, la 214 tiene dos, la 508 también tiene. Pero, como decía hoy, el problema es que le sacan las rampas y no le ponen el logo de la silla como para que uno lo identifique.
RP.- ¿Cuál es la situación con respecto a lo laboral?, ¿hay inclusión?
Hoy estoy haciendo un montón de trámites porque es probable que de acá a un mes empiece a trabajar en el Teatro Argentino. Quiero hacer todo para que cuando empiece a trabajar esté todo organizado.
No hay mucha inclusión. Hace tres años que yo estaba esperando este nombramiento por intermedio del Seclas, que es un lugar que pertenece al ministerio de Trabajo para los discapacitados. Hoy deben tener más de doscientos expedientes frenados ahí, no los mueven y no sé por qué, ni quién es el que los frena. Ellos tendrían que estar para darnos una mano y no para frenar los expedientes.
En mi caso, cuando mi expediente estaba ahí, se me ocurrió preguntar con quién tenía que hablar. Así me sacaron el expediente y me lo mandaron, por eso es probable que empiece a trabajar en poquito tiempo.
Pero repito, hay doscientos expedientes frenados de personas que realmente necesitamos trabajar porque todo nos cuesta mucho. Gracias a dios, yo vivo con mis viejos pero hay personas que no tienen ni siquiera obra social.
RP.- ¿Qué pasa con la gente que está en la misma situación que vos?, ¿cómo es el resto de la sociedad con ustedes?
Hay muy pocas personas que anden tanto como yo. No veo a casi ninguna persona en silla de ruedas que ande en la ciudad de La Plata haciendo las locuras que hago yo. Por eso yo insisto en que tienen que salir a la calle. Las personas que están en sillas de rueda le tienen que dar para adelante, hay un mundo afuera y se puede, solamente hay que animarse.
La gente es muy buena, la verdad que sí. En ese sentido no me puedo quejar porque a cualquiera que le pedís ayuda, te ayuda. El único tema es cuando a veces los coches estacionan en las rampas en las esquinas. (