REALPOLITIK | 3 de julio de 2010
Última fecha de un campeonato definido. La Mandarina, con la medalla de campeón en el pecho, se reencuentra una vez más en el predio El Campito para disfrutar una tarde con amigos, buen futbol y, por qué no, una nueva victoria.
En frente, once viejos conocidos, bajo un nuevo seudónimo, pero con el mismo futbol rústico, digno del más estricto Catenaccio Italiano: Los Desfachatados.
Históricamente este partido representó un clásico para El Campito y, sin ánimos de exagerar, para el futbol platense. Nacido en las repetidas batallas por el título de campeón en los años donde el “predominio cítrico” podía ser puesto en duda por algún que otro equipo, estos épicos encuentros se caracterizaban por la deslealtad, el juego áspero y malintencionado que Los Fritos (ahora apodados Los Desfachatados) pregonaban.
Por todo esto, el partido no carecía de incentivos, por un lado. Y, por el otro, si bien el campeonato estaba definido, el orgullo estaba en juego: perder hubiera sido tan humillante para el flamante campeón, como para su némesis.
LOS ONCE
La Mandarina presentó una formación con algunas bajas sensibles. A las ausencias de Guery -por lesión-, Mariano Zampaglio -por exceso de responsabilidad- y el capitán “Tincho” Almirón -por cuatro amarillas muy mal impartidas-, se sumó la sorpresiva falta de Nikel, la cual no estaba en los papeles de nadie y obligó a improvisar un stopper por derecha que luego daría que hablar.
El once inicial formó con “El Gonza” Ventre en el arco, “El Improvisado” Pichi Silva, “Mati” Giménez y “El Zampita”, formando la línea de tres defensores. “Fede” Casajuz y Natsog como doble 5, “Seba S.” y “Herny Gol” como volantes por las puntas. Y arriba un tridente que da que hablar, “El Domy” Almirón, “Tinchito” y “El Gato” Featherston.
LOS NOVENTA
El partido mostró dos equipos con algunas semejanzas y varias diferencias. Por semejanzas encontramos buen manejo de pelota, buen juego en equipo y mucho sacrificio. Las principales diferencias estuvieron en la capacidad de penetración de la defensa rival a partir del juego asociado y el individual.
Mientras Los Desfachatados manejaba muy bien la pelota, abriendo el juego por las puntas, pero sin poder lastimar o crear situaciones claras de gol, La Mandarina, con un fútbol un tanto más vertical -pero no por eso peor jugado ni menos efectivo-, conseguía filtrar la defensa rival y crear una tras otra, situaciones claras de gol.
Las alegrías no se hicieron esperar. Ni bien comenzado el partido, una jugada asociada culminó con el gol de “Tinchito” -goleador de La Mandarina en el torneo-, quien de esta manera ponía el 1 a 0 en el marcador.
Cerca de los 20 minutos de ese primer tiempo y después de algunas llegadas claras desperdiciadas, llegó la segunda alegría. “El Gato” volvió al gol, definiendo ante la salida del arquero: 2 a 0.
Al final del primer tiempo la tranquilidad se apoderaba de los miembros de “La Manda” del mismo modo que la impotencia se apoderaba del rival de turno. Se presagiaba un partido mucho más reñido, y aunque existió juego brusco por parte de Los Desfachatados, en ningún momento estuvieron a la altura del pleito.
El segundo tiempo fue un poco más de lo mismo, con una Mandarina que siguió yendo al ataque y cosechando goles para una durísima goleada. Fue 5 a 0, con otros dos goles de “Tinchito” y nuevamente una joya de “El Domy Almirón”.
Finalmente, no hubo que lamentar bajas de ningún tipo (por lesión o por tarjetas), aunque duros cruces se dieron constantemente. Más aún cuando “El Gonza” -arquero de “La Manda“- decidió salir a probar suerte en el medio campo, con el partido definido, para disputar todas las pelotas como si fuera la última.
La victoria fue contundente. El honor de La Mandarina se encontró nuevamente intacto, nuestros pechos inflados y la frente en alta.
LOS DESTACADOS
“El Gonza”: Por su buena actuación en el arco y su incursión en el medio campo mandarinero.
“Tinchito”: Por los tres goles convertidos, con los cuales sumó quince en todo el torneo.
“El Domy”: Por el hermoso pase a la red desde afuera del área.
“El Gato”: Por la vuelta al gol de quien supo ser goleador de La Mandarina y el torneo en otras épocas.
“El Improvisado” Pichi Silva: Por cerrar el lateral y ser constante salida. De él nada se esperaba, pero fue muchísimo lo que nos dio.
FIN DEL APERTURA 2010
El torneo finalizó con La Mandarina consiguiendo un claro campeonato, a cuatro puntos del segundo (Sao Caetano). 45 goles a favor demuestran el poderío ofensivo del equipo, encabezando esta tabla; y 14 goles en contra nos ubican como el equipo con la valla menos vencida. Los +31 goles de diferencia no hacen más que demostrar en estadísticas lo que es posible ver tanto dentro de la cancha como por fuera. Este grupo es homogéneo, todos conocen sus fortalezas y debilidades, y se brindan completamente para que el conjunto sea más que la simple suma de las partes.
Esto nos hace un verdadero equipo y como tal disfrutaremos del triunfo con un asado de… ¡Campeón!. (